Fondo Municipal de la Vivienda: Hacer casas con el presupuesto de Tejedor es posible

Por Pablo Esquilache

En Carlos Tejedor, el acceso a la vivienda representa un desafío para una parte importante de la comunidad. Según datos del Censo 2022, aproximadamente el 47% de los hogares del distrito no son propietarios de la vivienda y el terreno que habitan. A ello se suma una tendencia nacional que impacta especialmente en los sectores jóvenes: cerca de cuatro de cada diez personas de entre 25 y 35 años continúan viviendo con sus padres o familiares debido a las dificultades para acceder a una vivienda propia, evidenciando un problema creciente para amplios sectores trabajadores y de ingresos medios.

Esta situación se ve agravada por las limitaciones de los programas habitacionales nacionales y provinciales, que históricamente han presentado dificultades de continuidad y financiamiento, además de estar orientados principalmente a los sectores de mayor vulnerabilidad. Como consecuencia, existe un amplio segmento de la población que, aun contando con ingresos y capacidad para afrontar una cuota mensual, encuentra serias dificultades para acceder tanto a una vivienda propia como al crédito hipotecario tradicional.

Frente a esta realidad, distintos municipios del interior bonaerense han comenzado a desarrollar programas locales de vivienda con financiamiento municipal y mecanismos de recupero que permiten garantizar su continuidad en el tiempo. Uno de los casos más destacados es el de Trenque Lauquen, que desde 1994 implementa el Programa Municipal de Círculo Cerrado de Viviendas. Gracias a este sistema, el municipio ha logrado sostener sucesivas etapas de construcción financiadas con recursos propios y el recupero de cuotas por parte de los adjudicatarios.

En este contexto, el Municipio de Carlos Tejedor podría analizar alternativas locales destinadas a facilitar el acceso a la primera vivienda para jóvenes y familias trabajadoras del distrito. Una posibilidad sería la creación de un Fondo Municipal de Vivienda, financiado mediante la afectación específica de un porcentaje reducido de la coparticipación provincial, sin comprometer el funcionamiento general de la administración municipal.

Tomando como referencia las proyecciones del Presupuesto Municipal 2026 y de la coparticipación provincial, una alternativa viable podría consistir en destinar un piso del 2% mensual de los recursos coparticipables a una cuenta específica con capitalización de rendimientos, destinada exclusivamente a la conformación de un fondo habitacional. Bajo valores de referencia actuales, este esquema permitiría proyectar una primera etapa de diez viviendas de aproximadamente 58 a 60 metros cuadrados en un plazo de cuatro años.

El programa podría complementarse con un mecanismo de recupero transparente y previsible. El valor de la cuota surgiría de dividir el costo real de construcción de cada vivienda al momento de su ejecución en 120 cuotas mensuales, equivalentes a diez años de financiamiento. Asimismo, las cuotas podrían actualizarse mediante un índice objetivo, como el de la Cámara Argentina de la Construcción, evitando el desfinanciamiento del fondo y garantizando la sustentabilidad del sistema a largo plazo.

A su vez, esta herramienta podría articularse con instrumentos ya existentes en el distrito, como el Banco de Tierras e Inmuebles creado mediante la Ordenanza N.º 2671/2020 y los mecanismos previstos por la Ley Provincial 14.449 de Acceso Justo al Hábitat. De esta manera, el programa podría destinarse tanto a adjudicatarios de lotes municipales obtenidos a través de estas herramientas como a vecinos que ya cuenten con un terreno propio, ampliando el alcance de la política habitacional y optimizando recursos ya disponibles en el Partido.

La iniciativa estaría orientada principalmente a jóvenes y familias trabajadoras de entre 25 y 55 años, con ingresos formales o demostrables, que actualmente no logran acceder a programas tradicionales de vivienda ni al crédito hipotecario privado, pero sí cuentan con capacidad para afrontar una cuota acorde a sus ingresos. De este modo, además de facilitar el acceso a la vivienda, la propuesta contribuiría al arraigo y la permanencia de vecinos en nuestro distrito.

La lógica del sistema apunta a consolidar un mecanismo progresivo y sustentable. A la inversión inicial proveniente del Fondo Municipal de Vivienda se sumarían posteriormente el recupero de cuotas, los rendimientos financieros de la cuenta específica y los eventuales aportes de programas provinciales o nacionales. Esto permitiría incrementar progresivamente la capacidad de construcción del programa y transformarlo, con el paso de los años, en una política pública permanente que brinde oportunidades concretas de acceso a la vivienda para las familias trabajadoras de Carlos Tejedor.

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