Desarrollar Tejedor: Las pequeñas decisiones que traerían grandes cambios

Por Pablo Esquilache
En Carlos Tejedor, el impulso al desarrollo comercial e industrial sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. Si bien los municipios no pueden resolver problemas estructurales como la inflación, el dólar o el acceso al crédito, sí pueden tomar decisiones locales que marquen una diferencia.
El distrito cuenta con unos 750 comercios habilitados. De ellos, el 64% pertenece al rubro Comercio, seguido por Servicios y Talleres, que representan cerca del 10% cada uno. Las actividades vinculadas a la industria, la pequeña industria y el comercio mayorista alcanzan casi el 6% del total. Estas cifras, sin embargo, no reflejan del todo la realidad económica: profesionales como abogados, contadores o médicos no están obligados a habilitar sus oficinas en el municipio, y oficios como albañiles, plomeros o electricistas no requieren hacerlo si no poseen un local a la calle. Aun así, los datos permiten dimensionar la magnitud de la actividad productiva local.
El Municipio todavía no cuenta con un sector industrial planificado ni con una política integral de acompañamiento al sector privado. A lo largo del tiempo se implementaron programas e iniciativas puntuales —como el RECOPAC, la entrega de microcréditos o el Banco de Herramientas— destinados a respaldar a emprendedores y pequeños proyectos. En distritos vecinos se avanzó, además, con medidas concretas para fortalecer a comerciantes, emprendedores e industriales. Son ejemplos que podemos mirar, adaptar y mejorar con una mirada propia.
Carlos Tejedor no solo debería avanzar en transformaciones de largo plazo —como la actualización del Código de Planeamiento Urbano, necesaria para ordenar el crecimiento y planificar una futura zona industrial—, sino también en acciones simples que requieren pocos recursos, pero sí decisión política. Medidas que, implementadas de manera conjunta, pueden formar parte de una estrategia integral de desarrollo local. Entre ellas, la creación de una bolsa de trabajo municipal que conecte a quienes buscan empleo con las vacantes disponibles, mediante un registro administrado por el municipio, la preselección de perfiles y la coordinación de entrevistas.
La capacitación en oficios es una alternativa clave, pensada según lo que realmente necesita el mercado, de la mano de empresas locales que puedan aportar instalaciones y experiencia para garantizar una salida laboral concreta.
También es fundamental aprovechar los programas de entrenamiento e inserción laboral que existen a nivel nacional. A través de ellos, los trabajadores se capacitan dentro de una empresa con parte del salario financiado por la Secretaría de Trabajo de la Nación, y con subsidios para el empleador en caso de contratación. El municipio puede asumir un rol activo como nexo, facilitando los trámites e incluso desarrollando versiones locales de estos programas.
Por último, la simplificación de los trámites para emprendedores es un paso esencial. Habilitaciones exprés para rubros de bajo riesgo, gestiones digitales, pagos electrónicos y seguimiento online de expedientes son medidas que agilizan decisiones de inversión y alientan el crecimiento local.
El desarrollo local no es algo que se resuelva de un día para el otro. Es un proceso que requiere tiempo, planificación y decisiones claras. Desarrollar Carlos Tejedor no depende solo de grandes inversiones, sino de animarnos a tomar pequeñas decisiones sostenidas en el tiempo.

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