María Celia Gianini está enfocada en anunciar y promocionar las obras públicas que lleva a cabo su gestión, lo que marca un claro contraste con un Gobierno Nacional ausente en ese sentido.
Sin embargo, más que valorar la importante y necesaria inversión del Estado, la conversación pública en Tejedor gira en torno a la “suciedad” de la ciudad cabecera.
Los vecinos reclaman por la limpieza urbana. Varios aseguran que hace más de dos meses que las calles frente a sus viviendas no se barren: la tierra se acumula en los cordones e incluso se observan hojas que han quedado desde que inició el otoño.
Hay quienes sostienen que esperan cruzarse con la Intendenta para manifestarle su disconformidad. Sin embargo, a la jefa comunal ya no se la ve en caminatas por los barrios como solía hacer. “Parece que únicamente en los años impares sale a recorrer las calles y a hablar con nosotros”, expresó un vecino que se define como apartidario.
Lo cierto es que, prácticamente en cualquier cordón al que uno se asome, se puede ver acumulación de tierra. De hecho, en algunos barrios aseguran que no se barre desde hace tres meses.
Existe una tentación en el oficialismo de responsabilizar al frentista, pero el propio peronismo fue muy crítico cuando esto mismo le sucedía al exintendente radical Raúl Sala.
Es cierto que respecto al mes pasado hubo una leve mejora: ya no se ven tantas “montañitas” de escombros y ramas —aunque aún quedan varias— que llegaron a estar acumuladas más de un mes. Pese a ello, las quejas continúan y los vecinos afirman que ya no saben a quién acudir para que su reclamo sea solucionado. También es verdad que recientemente se comenzó a cortar el pasto.
Sin embargo, un detalle llamó mucho la atención y expone la situación: la Municipalidad realizó una campaña de descacharreo y prevención del dengue, y en las propias imágenes oficiales se notan claramente «montañas» de residuos en las veredas que no fueron recolectadas por el Municipio, algunas de ellas con mucho tiempo de antigüedad.
Frente a este escenario, resultaría exagerado que la Intendenta culpe a Javier Milei; parece tratarse más de un tema de gestión propia, de priorización de la limpieza y de toma de decisiones locales.
“Con Monzó teníamos una máquina que barría, ahora no se barre”, recuerda una vecina.
«Con más de 600 empleados no puede ser que haya barrios que no se barren hace 3 meses. ¿La Intendenta no lo vé? La Intendenta tiene a su propia domadora de reposeras», son comentarios que también se escuchas, pero más desde el arco opositor
Por su parte, los empleados municipales continúan manifestando marcadas diferencias entre lo que cobran y el “regalo” de horas extras que no se realizan, por lo que tampoco existe un estímulo real de trabajo.
El acceso al detalle de las horas extras es público, pero la información está publicada de una manera que imposibilita su lectura. TEJEDOR NOTICIAS pidió acceder al listado de manera clara y prometieron solucionarlo, pero ya pasaron dos meses sin respuesta.
Nadie niega el gran trabajo que la Intendenta realiza con sus gestiones para la obra pública —algunas realmente destacables en el contexto actual—, pero los vecinos parecen reclamarle, al menos, un Tejedor limpio.
No es obra pública o Tejedor limpio. Es ambas. Dicen que la Intendenta quiere hacer un cambio drástico en el área. Mientras se decide se erosiona su capital político, porque las calles de Tejedor están lejos de ser lo que eran.
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